Como es viernes, es bueno relajarnos un poco y dejar la tensión del transporte urbano de cualquier ciudad.
La pelea en la combi: una historia de la vida real que confirma el post anterior.
Aguardiente pa'l chofer: típica canción de diciembre colombiano.
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"El pueblo se va a levantar y te va a agarrar a patadazos"
El autor de esta amenaza es un simple señor, de unos 35 años, con la cara un poco cuarteada (tal vez por los golpes de la vida o un acné agresivo en la adolescencia) que entre broma y verdad amenazaba al cobrador de la ruta 10E por cobrar el pasaje a un aproximado de 100 personas, que, como fósforos en caja, trataban de acomodarse en un bus que está diseñado para unas 50.La experiencia fue fuerte y confirmé que es difícil reunir a más de 3 intolerantes en un espacio reducido de 10 metros cuadrados que no pueden vencer un poco, sólo un poco, su comodidad para que otra persona esté bien. Yo sé que muchos pensará que si la combi está tan llena para qué se suben, pero hay que tratar de ser compresivos: está lloviendo, hace frío, es tarde, todos están cansados, quieren llegar a su casa y no hay plata para taxi. Pero estas necesidades la tienen todos, por igual y si todos las tenemos, lo ideal sería que todos cooperáramos para tratar de que cada uno esté bien y pueda al menos, respirar un poco en un recorrido largo e incomodo. Lastimosamente esto es sólo una utopía al mejor estilo de Tomás Moro.
¿Es tan difícil convivir en paz? El hombre nace bueno, Dios no crea a nadie malo, pero el pecado, tan invasivo, definitivamente hace que adoptemos actitudes de las que no debemos sentirnos orgullosos sino más bien cuestionados para poder enfrentar nuestra propia realidad y tratar de cambiar. El problema, más grave creo, es que el pecado y el mal persona, afecta todo el entorno y para la muestra un botón: todo estaba muy bien en el paradero cuando me subí, todo tranquilo, hasta asiento me tocó. Unos semáforos más allá empezó a subir la gente por montones, todos desesperaditos por acomodarse y ahí empiezan gritos "oe muévete", "al fondo entran 1000 personas más por favor colaboren", hasta que se oyó la hermosa frase "Si sigues cobrando el pueblo se va a levantar y te va a agarrar a patadazos". Tan sólo pasaron 5 minutos para que un buen porcentaje de la combi empezara a requintar y a gritar, otros más osados, pedían que pusieran música y hasta aire acondicionado. Se oían bebés llorando, viejitas quejándose y señoras insultando a los caballeros del gremio de construcción civil que aprovechaban para manosear a más de una.
Así pasaron 40 minutos hasta que por fin llegué a mi paradero. Me paré con suficiente tiempo de bajarme, sin embargo, me tomó 10 minutos llegar de mi asiento a la parte más cercana de la puerta… pasaba entre la gente con cuidado diciendo "perdón, permiso, disculpe, voy a pasar, bajo". Poco a poco abrí camino pero llegó un momento en que simplemente me atasque y no pude avanzar más. Ahí sentí una señora que "muy decentemente" me empujaba y gritaba en mi oído "baja Shell" yo tratando de ser decente, volteé y le dije "no me empuje, yo también bajo" ella me indicó agresivamente que tenía que empujar a unas 15 personas para poder pasar. Al final, sin querer, me tocó empujar a más de uno para bajarme y al tocar la tan anhela acera confirmé que estaba completa: dos brazos, dos pies, mi anillo, mi celular, mi bolso, todo estaba conmigo, sólo me faltó algo: la dignidad. Hoy salí a coger combi con el ánimo de recuperarla pero todas estaban tan llenas que tomé taxi. Gracias a Dios yo puedo tomar taxi, pero los que no pueden hacerlo qué ¿en qué paradero se bajó su dignidad?