De vuelta al camino

Hace ya varios días que no escribía en este blog. Hace también varios días que no subía a una combi. Y es que desde hace más o menos dos meses me estoy dando el "lujo" y el "gusto" de transportarme en taxi y en algunas ocasiones en combi y aunque las veces en combi son mucho menos que antes, suele haber en cada trayecto la acostumbrada discusión con el conductor o con el cobrador y no es porque yo sea la protagonista, sino por mis compañeros pasajeros que con sus comentarios, son mi motivo e impulso para seguir con mi trabajo de pasajera 2.0.

Hoy salí más temprano de lo habitual de mi casa y a una hora que no salía hace mucho tiempo. A diferencia de otros días, tomé nuevamente combi y todo seguía igual: el cobrador en vez de cobrarme S./0.50 me cobró S./ 1.00 y el de la siguiente combi me cobró 20 céntimos de más. La combi iba llena de gente, algunos dormidos, otros despiertos, y varios con caras de pocos amigos y eso que el sol apenas comenzaba a brillar. La misma cumbia, el mismo paradero, el mismo canto alegre del cobrador que anuncia su recorrido y presiona al caminante para que suba en su lujoso vehículo.

Vi que todo seguía igual, que aunque hace días no subía al transporte público, él seguía ahí, como siempre, sin ningún cambio, esperando o esperándome, como si nunca hubiera dejado de subirme en uno de ellos. Ojalá hubiera cambiado y ojalá un día que vuelva a las combis pueda decir con satisfacción ¡mira cómo a cambiado el transporte en Lima!

Por lo pronto, como hace días no escribo, trataré de plasmar en los próximos días los pensamientos acumulados.

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