¿La ley con sangre entra?

Si las leyes acabaran con los delitos no habría tantos delincuentes. Pero lastimosamente la ley no significa la erradicación del problema. En esta ocasión me refiero a las recientes normativas aplicadas a los conductores borrachos, a los que van con excesos de velocidad, a los que se estacionen mal, hagan maniobras peligrosas y a los pasajeros que se bajen en sitios no autorizados.

Si bien vale la pena resaltar el esfuerzo que están haciendo el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Transporte y Comunicaciones por solucionar el grave problema de accidentalidad (según algunas cifras el número de heridos en el año 2008 ascendió a 15 mil personas) no va a servir de mucho si es que esta medida no está acompañada de una campaña sólida, seria y constante de comunicación, que ayude a cambiar los comportamientos y que no se limite exclusivamente a poner comparendos a diestra y siniestra. Aquí lo que falta es ESTRATEGIA y no reprimendas.

Las multas no van a acabar con los problemas de tránsito, pero sí lo haría un serio compromiso de la ciudadanía y una toma de conciencia de los conductores y pasajeros sobre cómo debe ser el comportamiento cuando se está en un vehículo. No es un problema del Estado exclusivamente, es un problema de responsabilidad personal que exige un cambio de actitud y un cambio de mentalidad en la forma cómo actuamos como ciudadanos.

Campañas sí, ha habido y muchas, pero éstas se han limitado a poner comparendos falsos advirtiendo que en una semana se van a poner los de verdad. ¿De qué sirve esto? ¿De qué sirve el miedo sin educación? Así veo cada mañana al conductor y al cobrador de la combi se quejan de que ahora sólo se puede dejar pasajeros en los paraderos y se lamentan de esta medida porque les afecta el bolsillo, pero claro, nadie les ha dicho que es lo más ordenado y lo más prudente, ellos sólo lo ven como medidas impuestas que sólo quieren fastidiar su desordenado ritmo laboral.

Ojalá que las tragedias que vemos día a día en los medios desaparezcan, ojalá que los comparendos sirvan de algo, espero de todo corazón que sí, pero ojalá que todos aquellos que tienen que ver con la organización del tránsito se tomen el tiempo de pensar en ESTRATEGIAS para cambiar la situación y no se limiten únicamente a cobrar 3 mil 500 soles a cada chofer que mate, por descuido, a otro ser humano.

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